abr 2011 19

Malcolm Sutherland

Malcolm Sutherland es un animador e ilustrador originario de Calgary, Alberta. Con varios años de recorrido artistico, Malcolm ha creado y dibujado increibles cortos donde plasma su particular estilo de dibujar a mano junto con historias de diversos temas pero siempre con un toque de ironia.

Lo invitamos a participar en nuestra edicion #13 “Sueños” por las que consideramos dos de sus mejores animaciones: “Umbra” y “El sueño del astronomo”. En ambas este animador plantea realidades extrañas de mundo soñados, intrigantes y ciclicos.

Website:

http://www.animalcolm.com
http://vimeo.com/animalcolm

“Umbra”

“Un explorador aventura dentro de un mundo desconocido, aunque pareciera que ya antes habia estado alli. Un corto animado dirigido por Malcolm Sutherland en 2010. Con musica de Alison Melville y Ben Grossman, y efectos de sonido por Leon Lo. Diseoñ de sonido y mezcla por Malcolm Sutherland.”

“An explorer adventures into an unknown world, yet it seems that he has been there before. A short animated film directed by Malcolm Sutherland in 2010. With music by Alison Melville and Ben Grossman, and foley by Leon Lo. Sound design / mix by Malcolm Sutherland.”

“El sueño del astronomo” “The Astronomer’s Dream”

“Cuando un hambriento astronomo se duereme mientras trabaja en un problema, descubre una solución no en el espacio exterior, sino en una surreal cadena alimenticia de su subconciente. Un film animado por Malcolm Sutherland con sonido de Leon Lo”

“When a hungry astronomer falls asleep while working on a problem, he discovers a solution not in outer space, but in the surreal food-chain of his subconscious mind. An animated film by Malcolm Sutherland, with sound by Leon Lo.”

abr 2011 19

Artículo de macula fanzine #13 “Sueños”

Por Jomarogue

Los sueños son pasajeros, como globos que explotan de repente, como esa gente que sólo vemos una vez, como el amor que se va, como el recuerdo sempiterno que queda en nuestros corazones.

Hay algunos sueños que son efímeros. Otros que se cumplen. Otros que se desvanecen sin realizarse y otros que se esfuman con la rapidez con la que aparecieron sin mayor distracción.

Sueños bonitos, sueños alegres, tristes e ilusorios. Otros son sólidos como el roble, lenes como una pluma y hermosos como la inmensidad del mar.
“¿Qué es la vida? Un frenesí; ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”, afirmó Calderón de la Barca en boca de Segismundo en La vida es sueño.

Los sueños son una esperanza de vida. El motivo para continuar pese a las adversidades. El porvenir proyectado. Es el amor nunca antes sentido. Es la persona esperada. Es el sentir de vaivenes al compás de una preciosa melodía. Es el tomar cada segundo de la vida y disfrutarlos al máximo. Es querer, es despertar, es perdonar, es reír, es olvidar, es llorar, es sufrir.

Lo más hermoso de los sueños es encontrarnos con Dios, con nuestros anhelos, con nuestras ideas, con nuestras ilusiones de un mundo mejor. Es querer soñar despiertos, es querer llegar muy lejos, es querer ser hojas y bailar con el viento. Es dormir bajo el arrullo de las olas, es deleitarnos con las estrellas, es querer unir el sol y la luna sin importar las consecuencias.

Es poca, casi nula la distancia de los sueños y el amor. Caminan de la mano. Se dirigen al mismo rumbo. Comen del mismo helado y sueñan lo nunca antes soñado. Por eso, mientras esta vida viva, soñaré. Soñaré con las palmas decorando mi cabeza. Soñaré con el abrazo de un ser amado. Soñaré con un mejor mañana. Soñaré con ella. Soñaré sin ti. Soñaré que juntos caminaremos sobre el sendero del fin. Soñaré que beso, que rezo y que duermo. Porque mientras el sueño siga latente, vigente y presente, seguiré soñando con tu regreso.

abr 2011 19

Artículo de macula fanzine #13 “Sueños”

Por Wang

1.

La noche de aquella muerte trágica de Pepin, suceso que en ese entonces desconocía por completo, me encontraba en una casa grande que por alguna razón se me hizo muy parecida a una donde mi abuelo vivió por muchos años en El Cerrito y que, me guste o no, prácticamente me vio crecer. Este lugar estaba habitado por una extraña aparición de una niña muy pequeña que al parecer molestaba a los que allí vivían.

Tuve la fortuna de verla aparecer repentinamente junto a la cocina y justo delante de la puerta que llevaba al patio. Mi reacción inmediata fue tomarla y alzarla como a un bebé para luego caminar por el pasillo hacia la parte delantera de la casa donde se encontraba la sala. Allí estaba sentada mi mamá y otras personas sin rostro en una escena muy típica de “recibir visita”, pero no se percataron  de mi presencia con la niña que en ese momento me miraba mientras seguía suspendida frente a mí.

La escena empezó a desvanecerse y una luz brillante de color dorado apareció en su sitio para luego quitarme a la niña de mis manos y llevarse a aquella pequeña criatura a un mejor lugar.

2.

El día después de la muerte de Pepin me encontraba en una casa grande, muy al estilo de las que alguna vez fueron propiedad de la clase alta bogotana, por allá en Palermo o Teusaquillo. No es claro lo que hacía en aquél lugar. Sólo recuerdo que estaba acompañado por una persona de baja estatura, una “sombra” de fisionomía infantil.

En medio del recorrido por la casa llegamos a una zona donde vimos un gato que me sorprendió y enterneció. Pasando por un lado de mi inmutable sombra amiga, este curioso animal empezó a maullar. Los maullidos cada vez aumentaban de intensidad, haciendo una especie de resonancia en el espacio donde estaba, como si los pudiera escuchar tanto dentro como fuera de él. Los sonidos se deformaban en algo más y más ininteligible.

De repente, aquella resonancia llega a un nivel tal que me transfiere de aquél oscuro recinto a mi propia habitación, donde me podía observar desde arriba mientras dormía sobre el lado derecho. Esta transferencia vino acompañada de una extraña mutación del gato a figura humana. El felino se iba convirtiendo progresivamente en una niña a medida que gateaba hacia mi cama. Mientras dormía dándole la espalda, la pequeña intrusa fue rodeando mi cintura y pude sentir cómo pasaba por encima de mí y se acercaba rápidamente hacia mi cara, sólo para despertar precipitadamente poseído por el pánico.

Fue aún mayor la sorpresa que me llevé al día siguiente cuando una constante rasquiña me hizo descubrir diversas picaduras de pulgas en mi cuerpo.

abr 2011 19

Artículo de macula fanzine #13 “Sueños”

Por Viridiana Benitez Mendoza

Es evidente que una persona no puede tener todo a su disposición, más específicamente, nada. El vacío insensible del ambiente que merodea es pesado y sofocante, es profundo, tan profundo que asfixia inminentemente al instante, dejándote caer en un sopor…

Impresiona lo transparente que es la felicidad, la tienes flotando alrededor como una bruma muy espesa, tanto que te nubla la realidad, crees poder hacerla sólida con un apretón, pero es tan bella su danza en el aire, que no te atreves a tocarla para no alterar la más mínima partícula, es un sueño que no alcanza a ser efímero, y cuando menos lo imaginas se desvanece en la nada sin oportunidad de alcanzarla de nuevo – anhelas que sea pandemia – es tan tambaleante y tan juguetona que casi es burlona.

Aún así andamos, sin rumbo, en espera ambiciosa, en el perjurio de percibir esa espesura, de sentirla en toda la piel, de no despertar de lo que pudo ser y no es… y al final, NADA!

abr 2011 19

Artículo de macula fanzine #13 “Sueños”

Por Andres Matallana R.

Saber que tiene escrito algo en ella. Ver ese arrume de letras. Ella no las lleva puestas. Sólo se ven si alguien las piensa. Si alguien las padece. A ella nadie se las puso. Ella simplemente las vive.

¿Y qué si lo hace?  La verdad, significa mucho. Significa que hay algo que ella tiene y que yo no, primeramente. Pero las cosas empiezan a cambiar un poco. No es sólo lo que vive; ahora empieza a ser todas aquellas escenas en las que ella actúa. En las que dice un chiste para nada gracioso. En las que enseña su sonrisa a la vez que a aprehender a reír. En las que enseña su sonrisa a la vez que aprende a reír. En las que deja un pequeño pedazo de sí misma, y me lo da, sin reparos, para que tenga después.

Pero aun no sé si esto afecte las lluvias y los cafés y las nuevas lluvias. Aún no lo decido. Quizás no sea cuestión de decidir. Quizás sea mejor dejar que fluya el alejamiento, ir omitiendo una de nuestras extrañas vinculaciones de charlas simplistas que juegan a ser complejas, y también las que sabemos complejas que juegan a ser ingenuas; quizás lo haga, escondiéndome debajo de la mesa, sin responder a los alarmantes y burleteros llamados, hasta que tengan que cerrar el bar,o en su defecto, hasta que me saquen a escobazos.

O mejor dejo pasar el tiempo. Ya lo he hecho, es muy fácil.

Pero no puedo dejar de pensar en lo que es posibilidad en ella. Ella no representa  una verdad presumible ni demostrable. Esto me mataría si dejara pasar el tiempo pues, al no ser verdad futurible, entra a respirar  una cualidad hiperactiva de lo que creo es mi conciencia, mi amiga a las malas: mi conciencia tiene una prima lejana de la familia por parte de su madre, se llama Alicia y  no hace otra cosa que regalarle imágenes. En otoño le regala estampitas y en invierno le regala cajas de música, con todas sus pequeñas pepitas que no hacen sino girar al ritmo de mis acontecimientos. Al no estar Ella, tocaría sin armonía.

Por tanto, dejarla de ver, dejár pasar el tiempo,  apagaría esa música, y es precisamente la música la que me hace falta, esa música que ella me da, esa música propuesta mía, esa música tan nuestra.